Noviembre llega como un susurro frío que avanza entre los árboles desnudos. Es el mes que recuerda la fragilidad de la luz, cuando las tardes se pliegan pronto y el viento parece repetir antiguas palabras. Quizá por eso noviembre, más que un tiempo, es un estado: una invitación a pensar en lo que fuimos y en lo que queda de nosotros cuando el tiempo ha seguido su marcha.
Hay en este mes algo de epitafio, no como final, sino como memoria. En el mármol se recoge una vida entera en pocas palabras, del mismo modo que en noviembre caben todas las estaciones anteriores. Allí se oyen voces famosas que aún respiran, aunque hayan dejado de hacerlo sus autores. En nuestra biblioteca os invitamos todo el mes a resolver un pequeño juego, unir 13 epitafios a 13 célebres escritores y escritoras, quien gane recibirá un terrorífico regalo.
Este mes dedicado al terror en nuestra biblioteca ha encontrado inspiración en la gran novela gótica Drácula, de Bram Stoker. Es una novela “curiosa”, está escrita como si fuera real, usa diarios, cartas, telegramas y recortes de periódicos, es lo que se llama una novela epistolar, que da una sensación de veracidad a todo lo acontecido.
Bram Stoker transforma al vampiro monstruoso, ávido de sangre en un ser sofisticado, inteligente, elegante y amenazante, confiriéndole un atractivo que nunca antes había tenido. Además del terror, Drácula plantea temas más profundos que están a la orden del día, como el papel de la mujer en la sociedad y el miedo a lo que viene de fuera, a la inmigración.
En la biblioteca tenemos ejemplares de esta maravilla, te encantará desde el principio hasta el final.
Os dejo con el fragmento más terrorífico del libro, donde nuestro protagonista, Jonathan Harker es consciente de que está atrapado en medio de los Cárpatos en un castillo con un ser no humano.
“La ventana en la cual yo me encontraba era alta y profunda (…) Lo que vi fue la cabeza del conde saliendo de la ventana. No le vi la cara, pero supe que era él por el cuello y el movimiento de su espalda y sus brazos. (…)mis propias sensaciones se tornaron en repulsión y terror cuando vi que todo el hombre emergía lentamente de la ventana y comenzaba a arrastrarse por la pared del castillo, sobre el profundo abismo, con la cabeza hacia abajo y con su manto extendido sobre él a manera de grandes alas. Al principio no daba crédito a mis ojos. Pensé que se trataba de un truco de la luz de la luna, algún malévolo efecto de sombras. Pero continué mirando y no podía ser ningún engaño. Vi cómo los dedos de las manos y de los pies se sujetaban de las esquinas de las piedras, desgastadas claramente de la argamasa por el paso de los años, y así usando cada proyección y desigualdad, se movían hacia abajo a una considerable velocidad, de la misma manera en que una lagartija camina por las paredes.¿Qué clase de hombre es éste, o qué clase de ente con apariencia de hombre? “
En nuestro blog, iremos publicando historias de terror y microrrelatos que nuestros ayudantes de biblioteca están creando, esperamos que os gusten.



No hay comentarios:
Publicar un comentario